Tengo fiebre.
Me duele la garganta.
Estoy mareado/a.
Me siento débil / sin energía.
Tengo náuseas.
Tengo diarrea.
Tengo estreñimiento.
Tengo la nariz taponada.
Me gotea la nariz.
Tengo 38 grados de fiebre.
Tengo escalofríos.
No puedo parar de toser.
Estoy estornudando.
He vomitado.
Tengo palpitaciones.
Me falta el aire.
No tengo apetito.
No puedo dormir bien.
Me pica la piel.
Me ha salido un sarpullido.
Estoy sangrando.
Me he quemado.
Me ha picado un insecto.
Tengo síntomas desde ayer.
Empeora por la noche.
Describir los síntomas con precisión a un médico japonés implica comprender ciertas sensibilidades culturales en torno a la enfermedad. En Japón, la salud pública se considera una responsabilidad colectiva. Mucho antes de la reciente pandemia mundial, llevar mascarilla quirúrgica en público era una cortesía cotidiana ante el menor síntoma de tos, "Seki" (咳), o secreción nasal, "Hanamizu" (鼻水). Si acudes a una clínica con una tos persistente ("Seki ga tomarimasen" - 咳が止まりません), te entregarán inmediatamente una mascarilla en recepción y esperarán que te la pongas. El síntoma más estrictamente vigilado en Japón es la fiebre, "Netsu" (熱). Las clínicas japonesas utilizan grados centígrados, y existe un umbral cultural y médico muy rígido respecto a la temperatura corporal: 37,5°C. Por debajo de esto se considera un resfriado leve, pero si declaras "Sanjūhachido no netsu ga arimasu" (三十八度の熱があります - Tengo 38 grados de fiebre), a menudo serás aislado en una sala de espera separada para proteger a otros pacientes. Además, los médicos japoneses confían mucho en las descripciones verbales directas de las funciones corporales, así que no te avergüences de ser explícito. Si tienes problemas estomacales, decir claramente "Hakike ga shimasu" (吐き気がします - Tengo náuseas) o "Geri o shite imasu" (下痢をしています - Tengo diarrea) es crucial para un diagnóstico preciso. A diferencia de algunos médicos occidentales que pueden recetar antibióticos para un resfriado general, los médicos japoneses tienden a recetar medicamentos de alivio de síntomas muy específicos (una pastilla para la tos, otra para la nariz, otra para el estómago). Por tanto, detallar minuciosamente cada síntoma, en lugar de decir simplemente "estoy enfermo", garantiza que obtengas la combinación exacta de medicinas para curarte.
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